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El trastorno obsesivo compulsivo y la sociedad. Capítulo 1

Avisamos porque no somos traidores. De ahora en adelante van a venir muchos artículos sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo, pues no en vano todas mis investigaciones se centran en este trastorno, sus causas, factores que lo mantienen y sus tratamientos.

También avisamos de que este artículo será meramente introductorio y un poco distinto a los que solemos colgar en la web. Así que pónganse cómodos y disfruten de la lectura.

El TOC en nuestra sociedad

Aunque no es el trastorno mental más común (es el quinto más frecuente, con una prevalencia en la población entre el 1-3%) quizás sea el más llamativo y que más morbo genera entre la población junto a la Esquizofrenia Paranoide. Seguramente muchos de los que estéis leyendo este artículo penséis que conocéis a gente “con un poco” de TOC, o quizás seáis vosotros mismos quienes sintáis ese pequeño TOC. “Yo antes de salir de casa me toco tres veces el bolsillo”, “mi amigo tiene TOC de limpieza”, son algunos de los ejemplos típicos que podemos escuchar en nuestra vida cotidiana. No obstante, estas expresiones frivolizan enormemente la realidad de este trastorno. Según la OMS, el trastorno obsesivo compulsivo es una de los 7 trastornos mentales más incapacitantes que existen, al mismo tiempo que es considerada una de las 20 enfermedades que correlaciona con la calidad de vida más baja.

¿Cómo es posible que lavarse las manos mucho, o caminar sin pisar líneas sea considerado una de las condiciones más incapacitantes? 

Qué es realmente el TOC

El trastorno obsesivo compulsivo está caracterizado por dos síntomas clave: las obsesiones y las compulsiones (sorpresa).

Las obsesiones son pensamientos intrusivos, es decir; pensamientos que entran en la cabeza de la persona de manera recurrente sin que ésta pueda ejercer control sobre ellas. Pero va mucho más allá de un pensamiento intrusivo. Las obsesiones también son de carácter egodistónico. Son imágenes que suelen ir totalmente en contra de la naturaleza y creencias del que las sufre. A continuación, pondremos  ejemplos reales de nuestros propios pacientes para que podáis entender a la perfección la peculiaridad de la obsesión:

  • Una paciente, la cual se ha casado recientemente y está tratando de tener un hijo con su esposo, con frecuencia le vienen imágenes a la cabeza de que asesina a su marido con un cuchillo de su cocina.
  • Otro paciente tiene un hermano pequeño al que quiere mucho y le gusta realizar diversas actividades en su compañía. A veces, cuando está con él, le vienen imágenes a la cabeza de él mismo matándolo.
  • Otro de nuestros pacientes, el cual es muy pacífico y odia la violencia, cuando va caminando por la calle y ve a un vagabundo le vienen imágenes de sí mismo matándolo de manera muy violenta. A veces, viendo a una a mujer caminando por la calle le vienen pensamientos de él mismo siguiéndola hasta casa para violarla y matarla. Y si está en sitios muy concurridos (ej. Centro comercial) le asalta la imagen de él poniendo una bomba y cargándose a todos.

Por supuesto son ejemplos extremos que ejemplifican el concepto de “egodistónico”, pero no todas las obsesiones son así. En un artículo posterior hablaremos sobre los tipos de TOC y el término de atipicidad.

La angustia generada por estos pensamientos llevan al individuo a desarrollar compulsiones, esto es; comportamientos normalmente repetitivos que se llevan a cabo para aplacar la obsesión. Las compulsiones son muy heterogéneas y cada persona lleva a cabo las suyas de manera única. Las compulsiones pueden ser mentales (ej. Contar hasta 100 de 2 en 2) o comportamentales (ej. Tocar a la persona con la que estoy hablando 6 veces).

Lo curioso de las compulsiones es que surgen como una medida para cortar el pensamiento egodistónico. En un primer momento hacen sentir bien a la persona, pero a la larga acaba afectándole en todos los ámbitos de la vida, ya que las obsesiones tienden a aumentar con el tiempo, y los rituales compulsivos tienden a hacerse más complejos. Si antes la persona solo tenía imágenes desagradables un par de veces al día, ahora las tiene 15 veces al día. Y si antes le servía tocar la mesa 3 veces con los nudillos, ahora tiene que tocar la mesa 15 veces siguiendo un determinado ritmo y sólo vale si lo hace con el nudillo del índice. Si falla tiene que repetirlo 3 veces más, de lo contrario sus pensamientos se harán realidad.

Gravedad del TOC

Justamente el miedo a hacer cosas que no quieren hacer (como clavarle un cuchillo a su marido o matar a su hermano menor), hace que las personas sufran enormemente. Si le sumas el hecho de que no pueden parar de hacer compulsiones porque sino para ellos existe el peligro REAL de que pueda sucederle algo a él o a sus seres queridos, hacen de este Trastorno el trastorno mental más incapacitante.

¿Más que un trastorno psicótico -espectro de las esquizofrenias- o trastorno bipolar? Sí. Porque las personas que sufren algún trastorno del espectro psicótico o la fase maníaca del trastorno bipolar no tienen conciencia de enfermedad. Esto quiere decir que un individuo que cree que hay un complot contra él, sufre por el hecho de que lo persiguen, pero no porque observe que tiene ideas delirantes. Sin embargo, un paciente con TOC sufre porque sabe que lo que le ocurre no es más que un producto de su imaginación, y aún así el miedo de que ocurra lo que piensa es tan fuerte que no es capaz de parar las compulsiones. Saben perfectamente que sus familiares no van a morir si deja de tocar la mesa 8 veces, pero aún así no son capaces de parar de tocar la mesa porque un miedo intenso los invade por si acaso acaba pasando.

Consideraciones desde la perspectiva Clínica

En la comunidad científica y profesional hay más sombras que luces. Actualmente el Trastorno obsesivo compulsivo está considerado un trastorno crónico. La razón es sencilla. No existen tratamientos eficaces que eliminen el TOC, simplemente palían los síntomas. La intervención más efectiva es la Exposición con Prevención de Respuesta (en resumidas cuentas, hacer que la persona se enfrente a su obsesión prohibiéndole llevar a cabo la compulsión) conjuntamente con psicofármacos (antidepresivos). Sin embargo, el tratamiento es un fracaso por dos razones:

  1. La Exposición con Prevención de Respuesta es una intervención muy agresiva para el paciente. Según Bouton, hasta un 70% llega a abandonar la terapia por no ser capaz de llevarla a cabo.
  2. Los antidepresivos tienen poco o nada que ver con el trastorno. Varios estudios apuntan hacia la gran comorbilidad entre la depresión y el TOC, pero la depresión no es causa, es consecuencia. Es completamente legítimo y entendible que una persona que tiene afectadas su área laboral, académica, familiar y de pareja acabe padeciendo estados de ánimo depresivos. Los fármacos pueden mejorar ligeramente la sintomatología, y en algunos casos también reducen la frecuencia de los pensamientos obsesivos. No obstante, aún combinando la farmacoterapia con intervención psicológica, en el mejor de los casos solamente se reduce levemente la sintomatología y los efectos tienen una duración de aproximadamente 6 meses. Tras este periodo, las personas tienden a recaer, siendo simplemente un 15% de los pacientes los que acaban eliminando la sintomatología por completo.

Tan preocupante es la situación, que el TOC, desde el año 2013, ya no es considerado un trastorno de ansiedad, sino que conforma una categoría única, a caballo entre los trastornos de ansiedad y los trastornos psicóticos. La explicación que se ofrece es que las personas que padecen TOC llegan a a ver normal sus compulsiones con el paso del tiempo. Aquí me gustaría hablar en nombre propio y decir que es una falta de respeto. Que las personas que sufran la condición acepten que no van a cambiar después de diversos fracasos terapéuticos y se resignen a llevar a cabo estos rituales, no quiere decir que rocen el delirio y para ellos sea de lo más normal llevar a cabo actos compulsivos. Quizás el supuesto comité de expertos que decidió esto debería ser sincero y revelar que tenían que justificar de alguna manera que se llevase recetando antipsicóticos de segunda generación (como la risperidona) desde mediados de la primera década de los 2000, a sabiendas de que no sólo no hay efectos positivos remarcables, sino que genera una serie de efectos adversos que empeoran la calidad de vida del individuo.

Sin embargo, aunque la mayoría son sombras, también hay luz. En siguientes artículos hablaremos en profundidad sobre esto, pero nos damos el lujo de adelantar que nuestro equipo de investigación de la facultad de psicología de la Universidad De Santiago de Compostela, dirigido por el Catedrático Emilio Gutiérrez, lleva desarrollando desde 2016 un tratamiento para el TOC, al cual denominamos Reconsolidación Termal, que puede llegar a ser una intervención eficaz. De momento los ensayos clínicos con sujetos muestran una eliminación de la sintomatología compulsiva y obsesiva en una media de 100 minutos (10 sesiones de 10 minutos). El tratamiento psicológico convencional está estimado en unos 2700 minutos (30 sesiones de 90 minutos). Sin embargo, todavía somos cautelosos, pues no se han realizado ensayos con muestras grandes, y todavía no hemos podido realizar comparaciones entre tratamientos simultáneamente. Lo que está claro es que nuestro grupo de psicólogos en Santiago es pionero a nivel mundial en desarrollar esta técnica, y estamos trabajando conjuntamente con centros como el “Ikerbasque Foundation For Science”, uno de los centros de investigación más prestigiosos de España, con el fin de conocer en mayor profundidad los efectos de la técnica y extrapolarlos a la práctica clínica. Sin duda es un camino largo, pero solamente se puede hacer caminando.

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