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Sedentarismo e Inactividad física

causas de la depresion

Sufrir dolores corporales es muy frecuente. También es muy frecuente que atribuyamos estos dolores a alguna enfermedad, lesión, antecedente genético o simplemente mala suerte (“habré dormido en una postura incómoda”). Todavía es más frecuente, que una persona acuda a distintos servicios sanitarios debido a molestias físicas en las rodillas y espalda (por ejemplo), y las pruebas diagnóstico no detecten ninguna patología muscular u ósea. ¿Entonces, por qué siento esos dolores o molestias? Si esto te ha ocurrido/crees que te puede estar ocurriendo, es probable que sea por no tener un estilo de vida activo. Algunas claves para descubrirlo pueden pasar por analizar puntos básicos como los siguientes:

- Caminas menos de 5000 pasos al día

- Te cansas rápidamente realizando actividades del día a día

- Padeces enfermedades tipo obesidad, prediabetes/diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad isquémica (infarto o angina de pecho), insomnio e incluso estrés

Si cumples uno o más requisitos de los recientemente nombrados, estamos hablando, casi con total seguridad, de que padeces un estilo de vida sedentario.

El cuerpo humano está fabricado para moverse, de lo contrario, este enferma. En el presente artículo trataremos las razones por las que somos sedentarios y qué efectos tiene el sedentarismo en nuestro cuerpo.

¿Por qué somos sedentarios?

Vivimos en una sociedad moderna industrializada, caracterizada por estar llena de estrés y comodidades. Dentro de lo efectos positivos y negativos que aporta en nosotros esta sociedad, cabe destacar la creciente demanda de esfuerzo físico y mental asociado a nuestras rutinas diarias. Esto produce un aumento del sedentarismo cada vez más alto, ya que dichas rutinas producen un estado de fatiga que genera en nosotros la idea de que, si además de nuestras obligaciones, añadimos una hora de ejercicio físico, estaríamos el doble de cansados. De esta manera, la principal respuesta al acabar nuestras obligaciones es pasarse horas delante de una pantalla (TV, Móvil, tablet y ordenador) sentados, tumbados, en cama o en el sofá.

¿Qué es exactamente el sedentarismo?

Establecer una definición concreta de sedentarismo es una tarea inconsciente en el mundo de la investigación. Muchas definiciones son comparables, cuyo principal problema es marcar el inicio y el fin de una actividad sedentaria. Algunos investigadores consideran personas sedentarias todas aquellas que sean físicamente inactivas, otros clasifican como sedentarios aquellos/as que realizan actividades caracterizadas por desempeñar el gasto de poca energía. Incluso se ha llegado a definir como la acción de estar sentado.

Para entender esto es necesario hacer una distinción entre ejercicio físico, actividad física y el comportamiento sedentario, pues este último tiene efectos independientes en el metabolismo humano, la función física y en nuestra salud general (1).

La actividad física abarca cualquier tipo de movimiento, mientras que el ejercicio es un conjunto de actividades corporales que se debe desarrollar a una intensidad, duración y descanso determinados. Por tanto, la actividad física incluye la actividad diaria ocupacional (trabajo), el ocio e incluso los movimientos que realizamos en nuestros momentos de descanso. Sin embargo, esta actividad física no es necesariamente beneficiosa para nuestro organismo (2). El hecho de que nos levantemos de la silla de vez en cuando para estirar las piernas, o ir caminando al trabajo alguna vez, no se convierte en un ejercicio saludable a no ser que se realice con una intensidad, frecuencia y duración determinados. Dicho de una manera muy simple; ser activos en tu día a día, no te libra de una vida sedentaria.

¿Cómo afecta el sedentarismo a nuestro cuerpo?

Así como la comunidad científica ha establecido un tiempo, intensidad y periodo recomendable de ejercicio físico para así obtener efectos positivos en nuestro organismo, también ha investigado los efectos de la inactividad en el cuerpo humano. Los estudios han observado un aumento de la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares o metabólicas (el sedentarismo es la cuarta causa de muerte a nivel mundial) en aquellas personas que permanecen demasiado tiempo sentadas, en aquellas personas cuyo trabajo les conlleva a no moverse, y en individuos que pasan demasiado tiempo en el sofá (3). Kett y col.; Thorp y col., afirman que aquellas personas que padecen un comportamiento sedentario padecen dolores musculoesqueléticos después de periodos prolongados de trabajo o de estar demasiado tiempo sentados (4)(5).

Consejos para ser más activo

Como he explicado anteriormente, las rutinas que realizamos diariamente producen en nosotros un gran cansancio que nos quita las ganas de hacer ejercicio, y de hacerlo, acabaremos aún más cansados. Pero esta es una idea equivoca ya que, dentro de los beneficios fisiológicos y terapéuticos que tiene el ejercicio, está la capacidad de mejorar nuestra capacidad vital, capaz de realizar de una manera más eficaz nuestras necesidades diarias. Por ello, si te resulta complejo comenzar a tener un estilo de vida más activo, sigue lo siguientes consejos que te explico a continuación:

1. Caminar es el comienzo. Da paseos por parques, senderos o rutas, aprovecha lo que tienes a tu alcance. Con 30 minutos diarios es suficiente.

2. Ve a tu trabajo caminando, y a ser posible a un ritmo moderado. Ayuda a despejarte y a comenzar el día con energía.

3. Si tu trabajo se basa en estar sentado durante horas, date unos minutos para estirar y caminar.

4. Aprovecha las tareas del hogar, si estas las realizas con energía pueden llegar a ser una tarea bastante activa.

5. Apúntate a clases dirigidas de alguna actividad que te guste (yoga, pilates, spinning…).

6. Siempre subir por las escaleras. Recuerda que las comodidades son el enemigo.

7. Únete con algún compañero/a y apúntate a un gimnasio, resulta más fácil comenzar si se hace en compañía.

Conclusiones

Entendemos que el ejercicio físico conlleva a unas respuestas fisiológicas y psicológicas determinadas y que el sedentarismo no conlleva a la ausencia de las manifestaciones anteriores, si no a unas totalmente independientes y contrarias. Por lo tanto, el ejercicio físico y el sedentarismo tienen respuestas independientes, pero interactúan entre sí para impactar en nuestra salud (6). Es necesario un cambio de concepto sobre nuestros hábitos diarios, nuestras tareas afectan en nuestra salud de manera independiente y es conveniente pensar cuales de estas tareas pueden repercutirnos negativamente y cuáles no. Por la parte del ejercicio, son solamente 30 minutos de ejercicio físico diario para notar beneficios en nuestra salud. En cuanto a nuestras tareas, muchas de ellas son evitables o pueden realizarse de una manera más activa y beneficiosa, pero está en nosotros la capacidad de cambiarlas y comenzar a ser físicamente activos.

​Bibliografia

1. Tremblay, M. S., Colley, R. C., Saunders, T. J., Healy, G. N., & Owen, N. (2010). ` SE REVIEW / SYNTHE Physiological and health implications of a. 740, 725–740. https://doi.org/10.1139/H10-079

2. Sjøgaard, G., Christensen, J. R., Justesen, J. B., Murray, M., Dalager, T., Fredslund, G. H., & Søgaard, K. (2016). Exercise is more than medicine : The working age population ’ s well-being and productivity. Journal of Sport and Health Science, 5(2), 159–165. https://doi.org/10.1016/j.jshs.2016.04.004

3. Hamilton, M. T., Healy, G. N., Dunstan, D. W., Theodore, W., & Owen, N. (2012). Too Little Exercise and the Need for New Recommendations on Sedentary Behavior. Curr Cardiovasc Risk Rep., 2(301200), 292–298. https://doi.org/10.1007/s12170-008-0054-8.Too

4. Kett, A. R., & Sichting, F. (2020). Sedentary behaviour at work increases muscle stiffness of the back: Why roller massage has potential as an active break intervention. Applied Ergonomics, 82(May 2019), 102947. https://doi.org/10.1016/j.apergo.2019.102947

5. Thorp, A. A., Kingwell, B. A., Owen, N., & Dunstan, D. W. (2014). Breaking up workplace sitting time with intermittent standing bouts improves fatigue and musculoskeletal discomfort in overweight/obese office workers. Occupational and Environmental Medicine, 71(11), 765–771. https://doi.org/10.1136/oemed-2014-102348

6. Stone, M. R., Houser, N. E., Cawley, J., Kolen, A. M., Rainham, D., Rehman, L., … Kirk, S. F. L. (2019). Accelerometry-measured physical activity and sedentary behaviour of preschoolers in Nova Scotia, Canada. Applied Physiology, Nutrition and Metabolism, 44(9), 1005–1011. https://doi.org/10.1139/apnm-2018-0683

¿Que es la Diabetes?

​La diabetes es un trastorno metabólico en el que el cuerpo no es capaz de regular eficientemente la cantidad de glucosa circulante en la sangre. Esto es debido a que no sintetiza la cantidad de insulina necesaria, que no es capaz de utilizarla con eficacia o que la elabora de una “menor calidad” (1). Existen diferentes tipos de diabetes e, independientemente del tipo que se padezca, es una enfermedad muy complicada que genera muchos problemas y preguntas. Como en toda enfermedad, existen muchos mitos y confusiones acerca de ésta, como cuál es la más perjudicial, qué debo comer o qué no, o si puedo realizar ejercicio si sufro diabetes. Es debido a la presencia de estas dudas que os daré a conocer algunos datos sobre esta enfermedad, desmintiendo ciertas ideas existentes además de aportar pequeñas soluciones ante este problema.

Tipos de Diabetes

Una de las principales dificultades que nos encontramos con la diabetes es que todas sus recomendaciones y precauciones varían dependiendo del tipo que padezcamos. Los dos tipos principales que conocemos son la tipo 1 y tipo 2, pero realmente asignar un tipo de diabetes varía dependiendo de las circunstancias en el tiempo del diagnóstico y, por ello, no es fácil incluirlas en un tipo u otro. De esta manera, lo importante es determinar el origen de la hiperglucemia y el modo de tratarla (1). Son muchas las particularidades que nos podemos encontrar y ninguna de ellas debe pasar desapercibida, siendo tratadas de manera individual. No obstante, hay cuatro tipos en concreto que destacan como las más comunes: la tipo 1, tipo 2, Diabetes Gestacional y la Prediabetes.

En primer lugar, tenemos a la diabetes tipo 1. Esta es un trastorno autoinmune, en el cual el cuerpo destruye por error las células productoras de insulina del páncreas (2). Esta puede manifestarse a cualquier edad. Sin embargo, las tasas de destrucción de estas células varían, siendo más veloz en personas jóvenes que en adultos (3).  Por otro lado, está la diabetes tipo 2, que la padecen entre el 90 y 95% del total de personas con diabetes.  Esta se caracteriza por una pérdida progresiva de la secreción de insulina. Inicialmente, las personas que padecen esta diabetes no necesitan tratamiento con insulina. La mayoría de personas con esta enfermedad tienen obesidad (factor de riesgo productor de esta enfermedad) (1). Además, tenemos la prediabetes, no tan conocida por el público general. La prediabetes es pasada por alto por muchos/as ya que no se padece propiamente diabetes. No obstante, esta es muy importante debido a que nos advierte de que los niveles de glucosa están por encima del rango de lo normal, sirviéndonos como signo de alerta para prevenir o atrasar la aparición de la diabetes (3). Por último, y no porque carezca de menor importancia, tenemos la diabetes gestacional. Se define como una intolerancia a la glucosa durante el embarazo. Debido a los cambios que sufre el cuerpo durante el embarazo se eleva la resistencia la insulina y esto tiene un efecto en el desarrollo del niño (4).

Factores de riesgo de la diabetes.

Este es el punto más importante de este artículo ya que hay muchas confusiones sobre cuales son los factores precursores de padecer diabetes. Son muchos los factores que pueden conducir a padecer diabetes pero lo más importantes o por los cuales la gente acaba padeciendo más esta enfermedad son:

  • Historial familiar
  • Padecer sobrepeso
  • Tener prediabetes
  • Ser mayor de 45 años
  • Padecer Diabetes gestacional

​Es importante tratar algunos de ellos de manera individual debido a la necesidad de aclarar ciertos puntos. Es indudable que si tienes antecedentes familiares tienes un riesgo mayor de desarrollar diabetes, pero de no tenerlos no te exime de llegar a desarrollar esta enfermedad. De hecho, creer lo contario supone un problema (2).

El exceso de peso aumenta la probabilidad de padecer diabetes. El sobrepeso es un factor de riesgo no solo de la diabetes, sino de la salud en general. Es cierto que si tengo sobrepeso tendré más posibilidades de padecer diabetes, pero hay casos de gente con obesidad que no llega a padecer esta enfermedad y por el contrario casos de personas con un peso ligeramente superior al medio que sí padece la enfermedad (5). Esto no debe hacer que el factor carezca de importancia ya que a la hora de combatir la prevención de la diabetes se debe comenzar cambiando diferentes estilos de vida, el control de peso y la alimentación​ (6) (2) (7).

La prediabetes es un factor que nos advierte de qué si no realizamos ciertos cambios en nuestro estilo de vida, en los próximos años es muy probable que acabemos con diabetes. Esta está aumentando en todo el mundo y se proyecta que más de 470 millones de personas tendrán prediabetes para el 2030. Si tienes unos niveles de azúcar que rozan los valores mínimos de padecer diabetes, la modificación en el estilo de vida es el principal remedio con una evidencia de una reducción del riesgo relativo del 40%-70%. El objetivo se basa en reducir lo niveles de azúcar en sangre a la normalidad, para ello las claves es un control nutricional, reducir el peso corporal y realizar ejercicio físico (8).

Aspectos nutricionales.

Desde un principio quiero destacar que el aspecto nutricional es unos de los pilares de esta enfermedad, y como tal, debe ser supervisada por un especialista que asesore una correcta educación alimenticia (6).

Ponte en el lugar de una persona a la que le acaben de comunicar que sufre diabetes. Posiblemente, un pensamiento que venga a su cabeza sea: “seguro que ya no podré comer algo que pueda disfrutar”. Esto es lo que piensan muchos/as tras el diagnóstico de esta enfermedad, pero lo que tiene de especial la dieta es su control e individualización por un especialista, ya que el resto se basa en una dieta rica en hidratos de carbono a partir de vegetales, frutas, legumbres, frutos secos y productos lácteos bajos en grasa (2); algo que, bajo mi opinión, deberíamos de seguir todos/as.

Veo importante tratar la relación que existe entre el consumo de azúcar y padecer diabetes. Son muchas las investigaciones que apuntan a la fructosa como principal causa de diabetes pero estos no están controlados por el consumo de calorías. No pretendo desprestigiar esos estudios, pero considero que estas manifestaciones deberían de asociarse con su número de calorías y su efecto sobre el peso, de esta manera las indicaciones serían distintas. El azúcar está compuesto de 2 moléculas, la glucosa (energía de la vida) y la fructosa (fuente de energía) pero el hecho de que algo sea una fuente de energía no la convierte en comida. Por ejemplo, el alcohol es una fuente de energía, pero no la convierte en comida ya que está compuesta por calorías vacías con un gran porcentaje de azúcar oculto que favorece el aumento del peso y el empeoramiento de la salud. Siendo un componente tóxico en altas dosis. De la misma manera tiene relación el azúcar y la diabetes, la fructosa es una fuente de energía que de por si no desencadena ningún problema, pero en cambio, si obtenemos esta fuente de energía de alimentos perjudiciales para la salud, seguidos de una falta de organización de consumo, pasa a ser un componente tóxico que puede llegar a producir diabetes (5).

Diabetes y ejercicio físico

Realizar ejercicio físico de manera regular y supervisada es uno de los pilares en la prevención y tratamiento de la diabetes. El ejercicio físico ayuda a la sensibilidad del cuerpo a la insulina (2).

Los efectos e indicaciones de ejercicio físico varían dependiendo del tipo de diabetes. Aunque estos no sean muy distintos, en la diabetes tipo 1 el entrenamiento aeróbico aumenta la función cardiorrespiratoria, disminuye la resistencia a la insulina y mejora los niveles de ´lípidos en nuestro cuerpo. En el tipo 2 se ven afectados los niveles de triglicéridos, la mejora de la presión arterial y la resistencia a la insulina (3). Como puedes observar, las mejoras se basan en su implicación en tres factores relacionados con la diabetes: la sensibilidad a la insulina, problemas cardiovasculares y pérdida de peso corporal. Por ello la aplicación de ejercicio físico es necesaria para combatir la diabetes (3).

Se aconseja realizar al menos 150 minutos a la semana de ejercicio de intensidad moderada o vigorosa con una gran predominancia del componente aeróbico (2). Pero a la hora de establecer recomendaciones más precisas, se recomienda sesiones aeróbicas (caminar, natación) seguidas de una parte de resistencia (máquinas de resistencia, pesas, bandas elásticas o propio peso corporal) más una parte dedicada a la flexibilidad y al equilibrio (estiramiento estático, yoga, ejercicios propioceptivos) (3).

Conclusiones

Como habéis leído, la Diabetes es una patología complicada de clasificar caracterizada por la presencia de niveles elevados de glucosa. Cada vez más presente en la población debido a malos hábitos de la vida diaria. Las recomendaciones y prescripciones a todas aquellas personas que padezcan diabetes, deben basarse en la actividad física y una dieta adecuada para conseguir así un manejo de los niveles de azúcar además de unos mayores niveles de salud general. Como he explicado anteriormente, la especificaciones y recomendaciones varían dependiendo del tipo de diabetes que padezcamos, por ello es aconsejable contar con distintos profesionales de la salud para que adapten tus necesidades en base a los objetivos y especificaciones que necesites.

Referencias bibliográficas

1. Guía de Recomendaciones Clínicas Diabetes. (n.d.). Diabetes.

2. Franz, M. J. (2016). Diabetes Nutrition Therapy: Effectiveness, Macronutrients, Eating Patterns and Weight Management. American Journal of the Medical Sciences, 351(4), 374–379. https://doi.org/10.1016/j.amjms.2016.02.001

3. Colberg, S. R., Sigal, R. J., Yardley, J. E., Riddell, M. C., Dunstan, D. W., Dempsey, P. C., … Tate, D. F. (2016). Physical Activity / Exercise and Diabetes : A Position Statement of the American Diabetes Association. 39(November), 2065–2079. https://doi.org/10.2337/dc16-1728

4. Garc, C. (2008). Artículo de revisión Diabetes mellitus gestacional. 24(2), 148–156.

5. Lustig, R. H. (2016). Sickeningly Sweet : Does Sugar Cause Type 2 Diabetes ? Yes. 8–13. https://doi.org/10.1016/j.jcjd.2016.01.004

6. Chen, L., Pei, J. H., Kuang, J., Chen, H. M., Chen, Z., Li, Z. W., & Yang, H. Z. (2015). Effect of lifestyle intervention in patients with type 2 diabetes: A meta-analysis. Metabolism: Clinical and Experimental, 64(2), 338–347. https://doi.org/10.1016/j.metabol.2014.10.018

7. Liebfl, A., Mata, M., & Eschwege, E. (2002). Evaluation of risk factors for development of complications in Type 11 diabetes in Europe. 23–28.

8. Manuscript, A. (2014). Prediabetes : A high-risk state for developing diabetes. 379(9833), 1–19. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(12)60283-9.Prediabetes

9. Lustig, R. H. (2016). Sickeningly Sweet : Does Sugar Cause Type 2 Diabetes ? Yes. 8–13. https://doi.org/10.1016/j.jcjd.2016.01.004

¿Qué es la salud y qué significa estar sano?

qué es estar sano


¿Qué significa estar sano?

     Seguro que te lo has preguntado alguna vez. Hay preguntas que quizás tengan una respuesta más unánime y simple, pero cuando hablamos de salud nos damos cuenta de que cada uno tiene su propia opinión. La salud es algo que afecta a nuestra vida de distintas formas, y adaptamos nuestros hábitos y estilo de vida en función de lo que creamos que es más beneficioso o menos perjudicial para nosotros. En un principio, tanto tú como yo podemos estar de acuerdo en que para estar sano es necesario no padecer algún tipo de enfermedad. No obstante, este requisito no es suficiente. Déjame que te ponga dos ejemplos de los vacíos que deja:

      Imagínate el caso de una persona que hace ejercicio supervisado todos los días. Además, mantiene una dieta equilibrada, descansa adecuadamente y no consume drogas. Sin embargo, tiene una enfermedad crónica, no mortal y que ni tú ni yo apreciaríamos a simple vista. ¿Dirías que esta persona está sana? En la otra cara de la moneda tenemos a alguien cuyas analíticas le dan unos resultados perfectos. Pero, en este caso, lleva toda la vida fumando. ¿Te atreverías a afirmar que esta persona goza de una salud perfecta? Estos dos casos me sirven para ilustrar que estar sano no depende solamente de no tener una enfermedad. En el primer supuesto nuestro protagonista tiene un estilo de vida saludable, pero está sometido a una medicación de por vida. Por otro lado, el segundo no padece ningún tipo de enfermedad e incluso sus analíticas están perfectas, pero en cambio tiene en su estilo de vida una bomba de relojería en lo que respecta a su salud.

     Este es el ejemplo perfecto de la costumbre de asociar la salud con tener o no una enfermedad, olvidando por el camino otros factores que también son muy importantes.


¿Estoy sano?

     En los últimos años es probable que te hayas dado cuenta de cómo noticias relacionadas con la salud han ido ganando cada vez más protagonismo. Seguro que te serán familiares titulares relacionados con los peligros del azúcar, la carne roja, el aumento del consumo del alcohol u otras drogas… Y también de cómo cada vez son más frecuentes los casos de cáncer, sobrepeso, diabetes o enfermedades cardiovasculares a edades cada vez más tempranas. Evidentemente, esto genera una alarma social. Te sonarán también comentarios parecidos a “no deberías comer eso, dicen que es cancerígeno”, “prefiero comprar otra cosa, eso es un ultraprocesado”, “le he oído decir a (influencer) que eso no se puede comer”, etcétera. Los medios informan sobre ello, a veces de forma más acertada que otras. Cada vez hay más personas concienciadas sobre la importancia de cuidar nuestra salud. No obstante, siguen siendo muchas las personas que se empiezan a preocupar cuando se les diagnostica una enfermedad. Y es ahí cuando empezamos a querer cuidar nuestros hábitos.

     La gente no tiene una concepción clara de qué es la salud. Sin embargo, reconocen fácilmente, en una gran variedad de casos, cuando alguien no está sano. Han sido muchas las personas que han acudido a mí afirmando que “están como un roble”. Yo, preguntándoles por qué están tan seguros, casi siempre obtengo la misma respuesta. “¡He hecho una analítica y está todo en orden!”. Esto no es que carezca de importancia. Tu médico te está diciendo que no padeces ningún tipo de patología o que no hay ningún valor alarmante en tus resultados. El problema surge cuando tras este tipo de resultados creemos que ya no hay nada de qué preocuparse. Muchas son las personas que han pasado por la situación anterior y como no han recibido ninguna señal de alarma, se despreocupan completamente de aquellos hábitos diarios que con el paso del tiempo podrían ser perjudiciales. Gente de mi entorno creen tener una vida sana cuando no son capaces de hacer recados sin sofocarse, no son capaces de conciliar el sueño, no realizan ningún tipo de ejercicio físico y no tienen ningún tipo de motivación. Pero tras unos resultados médicos positivos todo carece de importancia.

     Personalmente, tengo la convicción de que estar sano es alcanzar el equilibrio entre una salud mental y salud física, y para ello es necesario adquirir a lo largo de nuestra vida ciertos hábitos saludables que producen en nuestro cuerpo ciertos efectos positivos relacionados con una vida saludable.


Hábitos de una vida saludable

     A continuación,  te voy a numerar ciertos hábitos asociados con tener una vida saludable. No te lo tomes como algo que hay que hacer sí o sí. La capacidad de adquirir estos hábitos de vida es algo que necesita tiempo, dedicación y trabajo. Es más fácil ir adquiriéndolos poco a poco y de uno en uno. A continuación, te expongo los siguientes:

  • Puedo realizar cualquier tarea o recado sin dificultad: Seguro que muchas veces te has notado muy cansado o fatigado al realizar unos simples recados alrededor de tu barrio. Empieza a tomar alternativas que impliquen aumentar tu actividad física a lo largo del día. Es lo que comúnmente se llama entrenamiento invisible. Un buen indicio de una vida saludable implica tener la capacidad de subir escaleras, cuestas, cargar con bolsas…y no acabar sofocado por ello.
  • Alimentarte de una manera sana y equilibrada: En este punto debes tener especial cuidado, pues son muchas las dietas erróneas que se venden y que pueden ocasionar patologías alimenticias. Algo que te aconsejo para comenzar es el Realfooding, método que defiende la alimentación saludable reduciendo el consumo de comida ultraprocesada y dando prioridad a productos frescos.
  • Comer de manera organizada: Es muy importante tener la capacidad de organizar tu alimentación y no picar entre horas o comer cantidades de manera descontrolada. Pero este es un tema muy delicado que debería estar supervisado por un especialista.
  • Cuidar también tu salud mental: A menudo se tiende a dividir la salud en dos entidades completamente distintas, la física y la mental. Sin embargo, ambas están relacionadas entre ellas. Para gozar de una buena salud tienes que cuidar también tu “mente”, y en caso de ser necesario te aconsejo acudir a un profesional.
  • Tener un horario de sueño continuo y controlado: Un aspecto muy abandonado a la hora de hablar de la salud es nuestro sueño. Me refiero a la capacidad de conciliar el sueño, en un horario adecuado y que sea de calidad. Mucha gente tiene dificultades para conciliar el sueño, se meten en cama y empiezan a darle vueltas a la cabeza durante horas y acaban durmiendo menos de las horas esperadas y se despiertan con la sensación de no haber descansado. Por otra parte, también está quien hoy duerme 5 horas, mañana 10 y pasado 7. Tener horarios irregulares y poca calidad de sueño está asociado a padecer enfermedades psicológicas o físicas. Recuerda que el descanso también es muy importante.

Nuestro enfoque sobre estar sano y cómo crear esos hábitos.


     En resumen, nosotros asociamos estar sano con tener la capacidad de desarrollar ciertos hábitos saludables y mantenerlos a lo largo del tiempo. Esto es fácil de decir, pero llevar a la práctica todos estos hábitos es una hazaña compleja. Un paso importante a la hora de adquirirlos es empezar a aumentar tu actividad física y realizar ejercicio físico de manera controlada unas cuantas veces por semana. Dando este paso, no solamente notarás los cambios fisiológicos provocados por el ejercicio, también te será más fácil ir adquiriendo el resto de hábitos que conforman un estilo de vida saludable. Para realizar ejercicio físico hace falta tener capacidad de organización y motivación, estás dos son totalmente necesarias para crear un hábito, el resto se produce de manera automática al realizar ejercicio de manera continuada. A continuación, expongo ciertos beneficios del ejercicio o actividad física relacionados con estar sano:

  • Relación entre realizar actividad física y comer adecuadamente: Por lo general, una persona que se preocupa lo suficiente para realizar ejercicio, también se preocupa por tener una alimentación adecuada. De lo contrario, esto puede suponer que obtengamos menos beneficios. Es el ejemplo de quien hace ejercicio para perder peso pero después se atiborra de comida. Como te comentaba antes, para realizar ejercicio físico hace falta tener cierta capacidad de organización y esta también es necesaria para seguir ciertas recomendaciones alimenticias.
  • Relación entre realizar actividad física y capacidad de esfuerzo: Uno de los principales efectos de realizar ejercicio físico es la mejora de la capacidad vital y de la fuerza. Dicho de otra manera, la capacidad de realizar esfuerzos sin que estos supongan trabajo. Estas son capacidades totalmente necesarias para afrontar nuestras dificultades diarias sin problemas ni complicaciones. Es especialmente relevante para las personas más mayores. ¡Vivir sin depender de nadie es un claro ejemplo de alguien saludable!
  • Relación entre realizar actividad física y salud mental: Quizás esto no te sorprenda, pues seguramente has notado que los días que haces deporte o disfrutas de actividades al aire libre te notas mejor mentalmente. Son múltiples los beneficios del ejercicio físico asociados a la salud mental. Principalmente, al realizar ejercicio físico liberamos endorfinas, reducimos nuestro estrés, mejoramos nuestra autoestima e incluso nos ayuda a ser más productivos.
  • Relación entre realizar actividad física y calidad del sueño: En este punto hay que tener ciertas pautas a tener en cuenta ya que si no el efecto es contraproducente. Seguro que muchas veces fuiste a entrenar, más bien tarde y a una intensidad elevada, y luego tuviste dificultades para conciliar el sueño porque estabas demasiado activo. Realizar ejercicio físico mejora tu calidad del sueño segregando hormonas que aumentan tu relajación corporal y mental, elimina de tu mente preocupaciones innecesarias y al reducir el estrés se reduce la fatiga mental tras un día duro.


     Sólo tenemos una vida y esta está llena de potencial, solo necesitas motivación, trabajo y buena supervisión para comenzar a tener una correcta vida saludable. Notarás a las pocas semanas no sólo una mejora en tu apariencia, sino también en tu calidad de vida, espíritu y energía.


Si quieres conseguir nuevos hábitos saludables en tu vida pero crees que puedes necesitar la ayuda de alguien externo, puedes contactar con nuestros psicólogos online. También puedes encontrar a nuestros psicólogos en Santiago de Compostela.